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Alergia

 

ALERGIA AL HUEVO

El huevo de gallina, es un tipo de huevo que la población demanda y consume más habitualmente. Las causas son históricas y tienen relación con la cultura de la alimentación. Es un condicionante de la salud porque provee de proteínas y vitaminas del complejo B al organismo, por lo que debe ser un elemento importante en la dieta en los primeros años. Es en la infancia y en la adolescencia donde el organismo crece y se desarrolla.

Lamentablemente, hay personas que tienen alergia al huevo, por reacción alérgica IgE mediada en los primeros años de vida. Tanto la clara de huevo como su yema tienen la posibilidad de causar alergia, aunque la primera, por contener más proteínas presenta más capacidad de causar sensibilización y manifestaciones alérgicas. La clara de huevo contiene 24 glucoproteínas diferentes, entre las cuales las denominadas ovoalbúmina, ovomucoide y ovotransferrina son las que tienen más capacidad alergénica. Inclusive se llegó a demostrar que las 2 primeras son estables a las altas temperaturas y pueden mantener su alergenicidad a pesar de haberse sometido a la cocción. La yema no tiene tanta capacidad alergénica como la clara, aunque en ella se ha identificado la albúmina sérica del pollo que también puede intervenir como antígeno en la alergia al huevo. Es más, hay investigaciones que afirman que existe una actividad cruzada entre alérgenos de la clara y la yema de huevo.

Características de la alergia al huevo: Este tipo de alergia se observa durante los dos primeros años de vida, especialmente entre los 6 y 12 meses de edad, ya que coincide con la incorporación de alimentos a base de huevo en la dieta. Su incidencia es de 0,5% al 2,7% de la población general en los primeros años de vida. Si se suma a este porcentaje, los niños que fueron estudiados y resultaron con sensibilización en la alergia al huevo, sin manifestaciones clínicas, el porcentaje de afectados se eleva al 5%. Generalmente las manifestaciones alérgicas son provocadas por la actividad de la IgE, que aparecen en la piel en forma de urticaria, pudiéndose acompañar por edema local. Además pueden observarse síntomas en el aparato digestivo, en forma de náuseas y vómitos y también en el aparato respiratorio, que suceden durante las 2 primeras horas consecutivas a la ingestión de alimentos que contenían huevo. Generalmente la alergia al huevo es a expensas de la clara, por eso es más frecuente que los niños al comienzo de su dieta “toleren” la ingesta de alimentos que contengan yema cocida y recién cuando se introduce la clara dentro de su alimentación cotidiana, aparecen los signos y síntomas de la alergia al huevo.

Diagnóstico: Es importante hacer el diagnóstico diferencial del cuadro clínico de la alergia al huevo con otros que son similares, pero que se producen por otros mecanismos fisiológicos y que tienen un origen diferente. En éstos últimos las pruebas cutáneas son negativas y no se detectan anticuerpos IgE específicos. Las reacciones de alergia IgE específicas ocurren con la primera ingestión de huevo, lo que sugiere que una sensibilización previa pudo producirse por diversas vías, por ejemplo la sensibilización pudo producirse a través de la leche materna (se comprobó que en la leche materna hay proteínas de huevo, como la ovoalbúmina, con capacidad de producir sensibilización al huevo). Este mecanismo puede explicar porqué algunos niños padecen sensibilización al huevo sin haber ingerido nunca un alimento que los contenía. Otra de las vías de sensibilización puede ser la respiratoria. Se ha demostrado en el polvo ambiental, restos de alimentos que pueden contener partículas de huevo, que al inhalarlas, pueden provocar sensibilización en el organismo y producir una reacción de alergia al huevo en la primera ingesta de alimentos que lo contengan.

Tratamiento: El único tratamiento eficaz es evitar la ingesta de huevo o de alimentos que lo contengan de todo tipo de aves, mediante un régimen estricto, según sea el tipo de alergia al huevo del niño y de su historia clínica. Como el huevo no es un alimento imprescindible de una dieta saludable, se lo puede excluir sin problemas. En realidad el problema lo constituye el hecho que muchos alimentos habituales contienen huevo, entre otros: productos de pastelería, pan rallado, pastas, fiambres, embutidos caramelos, quesos, sopas, salsas y algunas margarinas. Además hay que admitir que el huevo puede encontrarse como “alimento oculto” en utensillos de cocina (el aceite en el que se ha cocinado previamente huevo). También algunos preparados farmacológicos, como vitaminas, gotas nasales o ciertos anestésicos, pueden contener lisozima u otros derivados del huevo. Ciertas vacunas, como las de la gripe, triple viral o fiebre amarilla, al estar cultivadas en embrión de pollo pueden contener pequeñas cantidades de proteínas de huevo, aunque las reacciones no son tan intensas. Es importante que los niños especialmente sean bien informados cuando les corresponda comer fuera de su casa, como también que las autoridades de los comedores escolares, o los padres de sus amigos conozcan esta situación.

Pronóstico: Los niños con alergia al huevo deben tener un control médico periódico y una dieta estricta sin alimentos que contengan huevo. El 25% de los casos dejan de ser sensibles a los 2 años y más del 50% luego de los 4 años de edad. Para conocer la evolución hay que repetir la evaluación clínica (pruebas cutáneas, determinación de IgE y prueba de alimentación).

     

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