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Cancer

 

PREVENCION INTEGRAL DEL CANCER DE CUELLO UTERINO

Generalmente el cáncer de cuello uterino puede prevenirse, si se adopta un enfoque anticipatorio con medidas de prevención.

Pero lamentablemente en la actualidad se siguen detectando nuevos casos de cáncer cervical invasivo y muchas mujeres fallecerán a causa de esta enfermedad. Por lo tanto una de las tareas sanitarias que el Sistema de Salud debe realizar es un Programa de prevención integral, capaz de cubrir todos los aspectos que condicionan la aparición del cáncer de cuello, es decir, tanto los que se relacionan con los antecedentes heredofamiliares, como las variables demográficas y personales (edad, etnia, nivel socioeconómico y de instrucción, hábitos sexuales insalubres, etc.).

Se debe comenzar por una adecuada información sobre las herramientas sanitarias con que cuenta el Sistema de Salud para detectar precozmente este carcinoma, aún cuando su aparición sea incipiente. La técnica que se usa actualmente es capaz de detectar un carcinoma in situ, es decir, cuando todavía no genera ni signos ni síntomas.

PAPANICOLAU

Actualmente, se cuenta con una herramienta, denominada Prueba o Test de Papanicolau, que localiza al carcinoma de cuello de útero desde su inicio (in situ), y gracias al diagnóstico precoz el médico cirujano sólo debe practicar un tratamiento quirúrgico mínimo (conificación del cuello uterino) que posibilita extirpar totalmente la lesión y permitir la curación completa de la patología. La generalización de esta técnica ha disminuido la cantidad de muertes causadas por el cáncer cervical en los últimos 30 años. La tasa de cáncer de cuello uterino es más alta en mujeres adultas mayores que en jóvenes. A pesar de tratarse de un tumor maligno, el hecho que su crecimiento es lento (puede tardar meses o años en crecer), facilita enormemente a los médicos clínicos y ginecólogos llegar al diagnóstico precoz y oportuno, mientras las pacientes no tienen conciencia de la enfermedad, pues el tamaño del tumor es muy pequeño (in situ). Esta técnica se la asocia a otra que la complementa, denominada Colposcopía, por la que se examina exhaustivamente toda la superficie del cuello uterino. Conviene puntualizar que como ciertos segmentos de la población femenina, muchas de esas mujeres no tienen acceso a la información, por su bajo nivel de instrucción un programa de prevención integral tendría que brindarle la información necesaria acerca de la importancia de la Prueba Papanicolau y que la misma se puede realizar gratuitamente en el Sistema Público de Salud. Esta situación determina que existan más casos de fallecimiento por causa del cáncer de cuello uterino en las poblaciones de baja condición social y insuficiente grado de instrucción.

FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER CERVICAL: Existen estudios epidemiológicos que identificaron factores de riesgo asociados con el cáncer de cuello uterino. Estos han demostrado que este tipo de carcinoma está relacionado con las siguientes evidencias:

•  no hacerse la prueba de Papanicolaou regularmente

•  infección del virus del papiloma humano (HPV, siglas en inglés)

•  conducta sexual de riesgo (sexo no seguro)

•  disminución de la inmunidad orgánica (portadores de Sida)

Diferentes estudios realizados en distintos países coinciden en que cuando se produce la infección con ciertas cepas del virus del papiloma humano (HPV) es muy frecuente la aparición del cáncer de cuello uterino.

Las experiencias sexuales que se inician precozmente en la temprana edad, tener sexo con parejas múltiples, se asocian específicamente con este riesgo. Las mujeres que se incluyan en estos grupos pueden reducir el riesgo del cáncer cervical cuando se realizan al menos 2 determinaciones de Papanicolau por año. Finalmente, como ocurre en muchas enfermedades, hay mayores posibilidades de incidencia de esta patología en las mujeres que presentan una inmunidad disminuida por ser portadoras de HIV. Actualmente, se recomienda la realización de las pruebas de exploración de rutina para detectar cáncer cervical a todas las mujeres activas sexualmente o que no han sido sometidas a cirugía de cuello uterino:

  • La primera prueba de Papanicolaou se debe realizar cuando la adolescente o joven comience a tener relaciones sexuales.
  • En mujeres jóvenes la prueba de Papanicolaou se debe repetir por lo menos una vez por año.

Las mujeres que ya han pasado por la menopausia deben seguir haciéndose la prueba de Papanicolaou regularmente. En el caso de mujeres mayores de 65 años que se han hecho la prueba regularmente y han obtenido resultados normales constantemente, esta prueba pueden dejar de hacerla.

     

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