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Cirugia estetica

 

Toxina botulínica

El Botox, que también es conocido con el nombre de toxina botulínica tipo A, es un producto utilizado principalmente en la cirugía plástica para quitar las arrugas del rostro. La toxina botulínica tipo A en los últimos años revolucionó el mundo de la cirugía estética, dejando a la liposucción en un segundo plano.

Se trata de una toxina proteínica purificada producida por una bacteria llamada Clostridium Botulinum. De todas las toxinas producidas que produce dicha bacteria, sólo la del tipo "A" es la que usa en la actualidad. Esta técnica permite disimular el paso del tiempo borrando las arrugas de la frente, el entrecejo, las patas de gallo o el cuello sin tener que someterse a una cirugía plástica convencional. Mecanismo de acción: inhibe el impulso nervioso que se produce a nivel del músculo. La consecuencia de este bloqueo es un estado de flaccidez que interfiere la capacidad de contracción muscular. La piel que cubre al músculo tratado, que se halla relajado por la acción química de la toxina botulínica, dada su elasticidad, se extiende en superficie suavizando las líneas de expresión y los surcos formados en diversas áreas faciales a través de los años. Procedimiento: El paciente debe estar en posición sentada. El médico especialista debe extremar los cuidados de higiene, ya que se trata de un procedimiento invasivo (insertar una aguja e inyectar una sustancia dentro del organismo). Una vez que se carga la jeringa con la sustancia a inocular, se inyectan pequeñas cantidades de dicha toxina en los músculos responsables de las líneas de expresión. Como parte de la técnica se indica al paciente a que contraiga los músculos faciales que van a ser tratados antes de inocular con una aguja muy fina. La aplicación de la toxina botulínica tipo A tiene un riesgo de complicaciones mínimo, su aplicación es mediante inyecciones e indolora, además de rápida; aunque hay que utilizarlo con cuidado, ya que en exceso, puede dar un aspecto poco natural al rostro. A diferencia de cualquier otra cirugía estética, el Botox no necesita anestesia para ser inyectado. Posteriormente a la infiltración, el individuo tiene que permanecer en posición erguida, ya sea sentado o de pie, para que la sustancia inoculada se distribuya en forma homogénea y actúe en forma efectiva en la unión del nervio con el músculo. Resultados : Los resultados de este tratamiento se pueden comenzar a vislumbrar luego de los cinco a los diez días de realizado y pueden perdurar hasta cuatro a seis meses. comienzan a notarse a partir de los 5 a10 días después de su inyección y tienen un efecto aproximado de unos 4 a 6 meses. Los surcos o las líneas de expresión faciales pueden mejorar a partir de los tres meses, dependiendo de cada individuo. Efectos indeseables : Dolor y/o tumefacción en el sitio de la inoculación. Cefaleas. Náuseas. Hay que destacar que estos síntomas lo padecen muy pocos pacientes asistidos, aunque son molestias que permanecen solo unas horas.

Contraindicaciones: Existen enfermedades que afectan la unión neuromuscular y los pacientes que la padecen no pueden recibir este tratamiento, porque se agravaría la patología preexistente. Entre otras encontramos: Miastenia Gravis y demás Enfermedades Neuromusculares. También puede ocurrir que pacientes alérgicos, puedan ser suceptibles a la albúmina humana y la toxina botulínica (presentes en el líquido que se inocula). En estados fisiológicos como los son el embarazo y la lactancia, se debe evitar esta inoculación porque puede trasmitirse al feto o la recién nacido.

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