proyecto salutia logo   home contacto

Cirugia estetica

 

RINOPLASTIA

La Rinoplastia es uno de los procedimientos más frecuentes en la Cirugía Plástica y consiste en la modificación de la forma y el aspecto de la nariz. Esta técnica puede disminuir o aumentar el tamaño de la nariz, puede cambiar la forma de la punta y también las deformidades en el dorso de la misma.

Si hubiera también trastornos en la respiración por la dificultad del pasaje de aire por las fosas nasales, la Rinoplastia ofrece se utiliza como método quirúrgico que corrige el defecto de la fisiología respiratoria y que a su vez mejora el aspecto estético de la nariz.

Existe un equilibrio estético entre la nariz y el rostro de una persona, que el cirujano debe observar con atención a fin de preservar la naturalidad y la autenticidad de esa cara. Tanto el cirujano como el paciente deberán acordar un resultado posible de obtener. Toda la información que una persona puede obtener sobre el tema (selección de casos, diferentes técnicas a utilizar, etc.) no sustituyen de manera alguna la consulta médica clásica que debe ser el inicio de cualquier tratamiento médico, por enfermedad o por estética. La razón de esta afirmación es que el conocimiento de todos los procedimientos que involucran el acto quirúrgico por parte del paciente, logra que éste entre al quirófano con temor y con la seguridad que todo va a finalizar en forma óptima.

Consideraciones necesarias para realizar una rinosplastía: La elección del paciente, candidato a una rinoplastia depende del deseo que él mismo tenga de operarse y de la comprensión que logre de las limitaciones de la intervención. El cirujano es el único responsable de valorar ambas condiciones. Aunque todas las técnicas quirúrgicas están destinadas a lograr en última instancia un efecto estético, lo que se perseguirá será un paciente satisfecho, no necesariamente una “nariz hermosa”. Lograr ambos hechos es lo que más interesa, pero obtener el primero es obligado. El concepto de “esta es una buena nariz para operar” no es adecuado, ya que no tiene en cuenta el fin fundamental de la intervención: satisfacer al paciente. Por lo tanto, la primera consideración ha de ser una valoración del deseo de la paciente para cambiar la forma de la nariz. Incluso la presencia de una deformidad manifiesta en sí misma no es indicación de cirugía, pues si el deseo es poco realista, dependiente de la presión de parientes o amigos, o si en su entusiasmo el médico hace que la paciente llegue a desear la intervención, hay muchas posibilidades de fracaso para lograr la felicidad del paciente. Esto puede originar un verdadero fracaso, a pesar de un resultado objetivamente satisfactorio. Por lo tanto, la primera pregunta que debe hacerse al paciente es la siguiente: “¿hay algo que usted realmente desea?”. Si la contestación puede interpretarse como un “si” convencido, le corresponde al cirujano, conociendo las limitaciones de su técnica, presentar a la paciente un cuadro honrado, de manera que pueda tomar una decisión inteligente y bien considerada. En ningún campo resulta más cierto aquella afirmación poética “la belleza está en los ojos de quien contempla”. Cuántos pacientes que se decidieron a modificar el aspecto de su cara, sometiéndose a una cirugía plástica de nariz, manifiestan luego su descontento, incluso se ven enojados, cuando la intervención ha tenido consecuencias poco afortunadas, agravandose la situación cuando no se estableció una comunicación adecuada entre ellos y el cirujano. Se ha referido a la categoría de “pacientes de elección” y ahora hay que destacar un punto. No es el tipo de estructura nasal (textura de la piel, giba, caída, etc) y la tendencia a los cambios lo que se busca para tener éxito. Es la comprensión por la paciente, de lo que espera y aceptar una mejoría objetiva, aunque sea limitada, si las condiciones lo justifican, que se logra solamente cuando existe una relación paciente-cirujano plástico, que hace posible una comunicación adecuada. La cirugía de nariz habitualmente no deja ninguna marca visible, no obstante, en un número reducido de casos, este tipo de cirugía puede dejar cicatrices apenas visibles por la técnica quirúrgica utilizada.


En el postoperatorio, en la primera semana consecutiva a la intervención el paciente llevará una pequeña férula especial sobre la superficie nasal. Todo cirujano plástico que practique este tipo de intervención tiene que advertir al paciente que pueden aparecer trastornos en la zona operada, como equimosis (color morado) alrededor de los ojos. Este signo puede acompañarse con otra alteración morfológica, como el edema inflamatorio, vecino a la equimosis, que luego de un par de semanas desaparece lentamente.

 

© ProyectoSalutia.com ~ Todos los derechos reservados