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Embarazo

 

HISTORIA DE LA FECUNDACION IN VITRO

El tema de la fertilidad es tan antiguo como la humanidad misma. Hay muchas las parejas que actualmente no pueden tener hijos y con el correr de los años aumenta el número de casos de esterilidad conyugal. El problema de la infertilidad es motivo de preocupación y sufrimiento hombres y mujeres, que sienten que han perdido su derecho a tener descendencia.

No obstante, especialmente en los últimos años, los avances tecnológicos y el descubrimiento de nuevas técnicas en fecundación in vitro hizo posible que la esterilidad humana deje de ser un tema tabú para las parejas que la sufren. Algunos autores afirman que los primeros indicios de fecundación artificial se encontraron en Grecia y en Roma. Los documentos revelan que hubo intentos realizados con una técnica determinada durante el siglo dieciséis, reconociendo la autoría de ellos a Marcelo Malpighi quien logró realizar la fecundación artificial de un gusano de seda. En el siglo dieciocho Lázaro Spallanzani, realizó experiencias similares con perros. Pero recién arribado el año 1875, comenzaron a esbozarse los primeros intentos de fecundación in vitro en mujeres por Tauret, Dichos ensayos, fueron trasladados a la especie humana en 1785 en investigaciones realizadas por Tauret y continuadas por Girault. No obstante, fue Hunter en 1864, quien alcanza el éxito en el objetivo, logrando producir una gestación natural, al introduciendo en la vagina de la mujer el líquido seminal de su esposo. A partir de ese momento, se fueron sucediendo nuevos descubrimientos, a raíz que en diferentes países, grupos de trabajo desarrollaron distintas técnicas de inseminación artificial en humanos, que permitió perfeccionar la técnica original. Estos procedimientos se fueron multiplicando y perfeccionando cada vez más. Finalmente en 1887, el doctor Dickinson, de Filadelfia, producía su ensayo sobre la primera inseminación artificial con esperma de un donante. Se necesitó un siglo para que se creen los primeros bancos de semen humano congelado. Uno de los primeros antecedentes vinculado a la técnica de reproducción asistida ocurrió en 1944, año en el cual dos biólogos, Rock y Menken, lograron obtener cuatro embriones a partir de exponer cien ovocitos extraídos de ovarios de mujeres a esperma humano. El éxito no fue total, ya que dichos embriones no sobrevivieron por mucho tiempo. En el período transcurrido entre los años 1965 a 1970, el ginecólogo británico Robert Edwards , tuvo en cuenta en la técnica de obtención de embriones, el momento óptimo de maduración de los gametos femenino y masculino. Sobre estos hallazgos, los científicos se animaron a lograr una fecundación inducida, utilizando hormonas para estimular a los ovarios, con el fin de obtener más óvulos (ovulación inducida). Y fue finalmente en el 1978 en que se produjo el primer nacimiento logrado por fecundación artificial.

Fue el caso de Louise Brown, que alcanzó notoriedad internacional por la gran difusión periodística, quien fuera concebida por la técnica de fecundación in vitro y su posterior transferencia del embrión al útero. Para los padres, un matrimonio de clase media de Bristol (Inglaterra), Louise significó el final feliz tras muchos años de búsqueda de un hijo, cuando Lesley Brown (su madre) había quedado desahuciada a causa de una obstrucción de las trompas de falopio. Los médicos que obtuvieron este gran logro, trabajaron durante 14 años con avances y retrocesos, en el marco del adelante tecnológico de aquellos años. Finalmente el 10 de noviembre de 1977, Lesley Brown recibió un embrión de 8 células resultado de la fecundación in vitro de un óvulo suyo y el espermatozoide de su marido.

 

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