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ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados en vía de desarrollo, en algunos de 1 de cada 2 personas fallece por estas enfermedades. Tenemos que destacar que dentro de la vasta patología cardiovascular, se incluyen los llamados “accidentes cardiovasculares”, que tienen 2 exponentes más significativos: El infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular.

Como sus nombres lo indican, se trata de procesos fisiopatológicos que se desencadenan bruscamente y que ponen en riesgo la vida de los pacientes, dada la gravedad de sus síntomas. Existen otras enfermedades cardiovasculares que no se manifiestan como “accidentes” sino como patologías de evolución lenta, que generalmente son crónicas. Por ejemplo: valvulopatías cardíacas (afectan a las válvulas que separan las aurículas de los ventrículos o las que separan el corazón de los grandes vasos), pericarditis (inflamación del pericardio), miocarditis (inflamación del miocardio), las embolias (oclusión de una arteria por un trombo), los aneurismas, (dilatación del calibre de las arterias), las arteriopatías (inflamación de la pared arterial), várices (dilatación venosa que generalmente afecta a los miembros inferiores), y muchas otras. Estudios epidemiológicos revelan que el infarto agudo de miocardio tiene una tasa de mortalidad alrededor del 30%. La mitad de los pacientes infartados fallecen en las 2 primeras horas de ocurrido y el 14% mueren antes de poder recibir tratamiento. El mecanismo del accidente es la oclusión brusca de una rama de las arterias coronarias que ocasiona una detención del flujo sanguíneo y la falta de oxigenación del tejido cardíaco, que muere por necrosis. De acuerdo a la extensión de esta necrosis, puede ocasionar la muerte inmediatamente o tener posibilidad de sobrevivir con los cuidados pertinentes. El accidente cerebrovascular ocurre por 3 mecanismos fisiopatológicos diferentes: a) La ruptura de una arteria cerebral, generalmente por una crisis hipertensiva, que provoca un hematoma (colección de sangre) en la corteza cerebral,b) La formación de “un trombo”, que va ocluyendo paulatinamente la luz de una arteria cerebral, hasta impedir totalmente la circulación sanguínea, con un estado de anoxia (falta de oxigeno) de las neuronas afectadas y c) El impacto de un embolo, que migró de un sector del aparato circulatorio y que provocará un cuadro de “embolia), es decir, la oclusión brusca de una arteria cerebral, causando un cuadro de isquemia en las neuronas que posteriormente serán dañadas. El émbolo está formado de una masa física intravascular desprendida de otro sector y transportada por el torrente sanguíneo, lejos del lugar de origen. Los émbolos voluminosos generalmente son mortales porque ocluyen arterias grandes, responsables de la irrigación de un gran territorio de tejidos (ejemplo: embolia de pulmon). Si se trata de embolos pequeños, como ocurre en las trombosis venosas de las piernas, no hay compromiso vital del paciente, pero si trastornos hemodinámicos, ya que la sangre está impedida de retornar al corazón. Existen otro tipos de enfermedades cardiovasculares que están relacionadas con la actividad eléctrica del corazón, es decir, que se manifiestan por alteraciones del ritmo cardíaco. Como el bombeo que realiza el corazón tiene una frecuencia de 60 a 80 contracciones sistólicas por minuto, todos los valores que estén por debajo de ese rango, son considerados como frecuencia lenta y se denomina bradicardia. En cambio, los valores que superen el valor superior se consideran de frecuencia rápida y se denomina taquicardia. Este conjunto de patologías del ritmo cardíaco reciben el nombre de Arritmias, que a su vez se dividen en arritmias de alta frecuencia (taquiarritmias) y de baja frecuencia (bradiarritmias). Cuando un corazón late por debajo de 40 contracciones ventriculares por minuto, es una situación grave que muchas veces demanda la colocación de un marcapaso (aparato electrónico que se coloca para conducir el ritmo cardíaco).

Si por el contrario, la frecuencia supera las 150 contracciones sistólicas por minuto debe ser tratada farmacológicamente por drogas llamadas “antiarritmicas” y en algunos casos, las de muy alta frecuencia empleando choques eléctricos (cardioversión). El diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares requieren diferentes estudios: Electrocardiograma, Ergometría, Ecocardiograma, Ecodoppler, Tomografía axial computada con contraste, Holter, Cámara gamma, entre otros. El tratamiento es específico para cada patología y generalmente esta a cargo de médicos cardiiólogos. No está demás destacar, que dentro de las enfermedades cardiovasculares, están aquellas que necesitan tratamiento quirúrgico por médicos cardiocirujanos o neurocirujanos.

 

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