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Enfermedades

 

HIPERACTIVIDAD Y DEFICIT DE ATENCION

Desde 1854 se trabajó sobre el tema hiperactividad y déficit de atención, cambiando de nombre de acuerdo a los conocimientos más modernos: así pasó de llamarse “trastorno de Conducta Postencefálico”, para en 1960 denominarse “Daño Cerebral Mínimo”. Pero como el daño no se pudo comprobar pasó a llamarse “Disfunción Cerebral Mínima”. Entre 1970 y 1980 se definen los criterios para el diagnóstico del cuadro y actualmente se lo denomina : “TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD”. El cuadro clínico está constituido por una tríada sintomatológica formada por:

1) IMPULSIVIDAD, 2) DIFICULTAD PARA MANTENER LA ATENCIÓN 3) INCREMENTO DE LAS CONDUCTAS MOTORAS (HIPERACTIVIDAD).

Estas características se presentan en una proporción mayor a lo esperable para la edad del niño. El comienzo de esta afección es a partir de los siete años de edad. Los actuales conocimientos afirman que el trastorno es crónico y que en la adolescencia cede solamente la hiperactividad motora; generalmente son niños descuidados, propenso a los accidentes y problemas de disciplina. El coeficiente intelectual es normal, hay dislalias entre el 10 al 54%, repiten grados entre el 23 al 35%. Las complicaciones secundarias son conductas antisociales y una baja estima e influyen en el pronóstico los conflictos familiares y el medio socioeconómico. Los niños con hiperactividad y déficit de atencion que crecen con estas carencias, suelen desarrollar trastornos severos de conducta y marginalidad en la adolescencia. En la actualidad, el debate sobre la hiperactividad y déficit de atención, constituye un problema a nivel salud y educación por la controversia que el tema provoca, a tal punto que puede ser subdiagnosticado, sobrediagnosticado o como algunos llegan a manifestar, si realmente este sindrome existe. Los neurólogos afirman que constituye una discapacidad primaria de base neurológica, que si bien es parte de las “conexiones” cerebrales y que está fuera del control voluntario del niño, no es inherente la conducta. Según el texto actual de D.S.M.-IV, un niño para estar encuadrado en un diagnóstico de hiperactividad con déficit de atención debe presentar como mínimo seis de los síntomas de una lista de elementos reunidos bajo el título de desatención .

Los posibles diagnósticos son: 1. T.D.A.H. con predominio de desatención . 2. T.D.A.H. con predominio de hiperactividad - impulsividad . 3. T.D.A.H. de tipo combinado

DESATENCIÓN: Seis o más de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo.

•  A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.

•  A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas

•  A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente

•  A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones en el lugar de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones)

•  A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades

•  A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)

•  A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (por ej.: juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)

•  A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes

•  A menudo es descuidado en las actividades diarias

HIPERACTIVIDAD E IMPULSIBILIDAD: Seis o más de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es incoherente en relación con el nivel de desarrollo.

•  A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento

•  A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado

•  A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)

•  A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio

•  A menudo “está en marcha” o suele actuar como si tuviera un motor

•  A menudo habla en exceso

•  A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas

•  A menudo tiene dificultades para guardar turno

•  A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (por ej.: se entromete en conversaciones o juegos)

Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causaban alteraciones pueden estar presentes antes de los 7 años de edad. Niños con problemas de hiperactividad y déficit de atención tienen probabilidades de presentar disminución en la coordinación motora, el proceso cognoscitivo y el aprendizaje. Por último la perspectiva neuroevolutiva reconoce que los déficit de atención, muchas veces están asociadas con problemas emocionales y de la conducta que requieren atención. La Escala de Conners para padres y maestros, documentan la ansiedad, depresión, problemas sociales, problemas de pensamiento, conductas delictivas, conductas agresivas, problemas de la conducta, síntomas psicosomáticas y conductas negativistas. Tiene importante confiabilidad y validez discriminativa y predictiva. La edad ideal para tomarlo son los 7 - 8 - 9 - 10 años. Los resultados obtenidos por el test de Conners son valiosos indicadores epidemiológicos. A continuación se describe como se toman los datos en el test de Conners:

CUESTIONARIO PARA MAESTROS (CONNERS ABREVIADO)

Coloque una X en el casillero correspondiente a la frecuencia que Ud. Considere para cada item

 

0

1

2

3

1. ¿Es inquieto, moviendo sus manos y pies o todo su cuerpo en el asiento?

 

 

 

 

2. ¿Tiene rabietas, reacciona en forma impredecible?

 

 

 

 

3. ¿Se distrae fácilmente, le cuesta mantener la atención?

 

 

 

 

4. ¿Molesta a otros chicos?

 

 

 

 

5. ¿Se lo ve malhumorado y con cara de enojado?

 

 

 

 

6. ¿Su estado de ánimo cambia brusca y rápidamente?

 

 

 

 

7. ¿Es movedizo? ¿Siempre está desplazándose de un lado a otro?

 

 

 

 

8. ¿Es impaciente? ¿Hace y dice cosas sin pensar actuando impulsivamente?

 

 

 

 

9. ¿Deja incompletas las tareas que comienza?

 

 

 

 

10. ¿Se frustra fácilmente ante una dificultad?

 

 

 

 

0: NUNCA 1: POCAS VECES 2: BASTANTE 3: SIEMPRE


 

     

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