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Estres

 

ESTRES INFANTIL

Generalidades: El estrés infantil es un estado psicofísico no deseado, que se está incrementando en las últimas décadas, acompañando los cambios sociales recientes en la historia contemporánea. La modernidad trajo consigo aspectos positivos, pero también más acelaración y ritmo en el vivir cotidiano, individualismo y competencia, menos coperación y solidaridad.

Muchas veces, los padres pretenden lo mejor para sus hijos y los someten a un programa de actividades que le briden el conocimiento y la formación que les va a exigir la sociedad moderna cuando sean hombres y mujeres. En esa pretensión se puede olvidar la dosis necesaria de actividad física y recreación que necesitan los niños y adolescentes, que se constituyen en elementos fundamentales para el desarrollo emocional y social en ése período de sus vidas. La realidad actual coloca a muchas familias en situación que alguno de sus hijos padezca estrés infantil. La estructura familiar moderna carece de tiempo de interacción entre padres e hijos, llevando a los padres a vivir un proceso contradictorio, donde se autoculpabilizan y además hacen sentir culpables a sus hijos, ocasionando una espiral de exigencia y responsabilidad a sus hijos, que puede terminar en una situación de estrés y ansiedad. Los docentes observan que muchos niños que concurren a las escuelas primarias terminan pagando un precio muy alto, porque se sienten presionadas para no frustrar las expectativas de sus padres ante un resultado negagtivo en sus evaluaciones escolares. Es muy importante que los padres sean concientes que estas situaciones pueden hacer a vulnerables a sus hijos de padecer estrés infantil.

Características del estrés infantil: Siendo el estres en general una reacción del organismo ante situaciones muy difíciles o excitantes, que pueden ocurrir a cualquier edad, no es de extrañar que los niños puedan ser vulnereables de padecerlo. En un estado de estrés la armonía del organismo queda afectada y cada órgano pasa a trabajar en un ritmo diferente a los demás. Si esta situación perdura en el tiempo, puede que alterarse ese equilibrio (se pierde la homeostasis) y el organismo se debilita, quedando vulnerable para la aparición de síntomas y diversas patologías. El estrés infantil es poco conocido, siendo difícil encontrar trabajos de investigación sobre el tema.

Síntomas de estrés infantil

a) Niños menores de cinco años: irritabilidad, llantos frecuentes, deseo de estar siempre en brazos de los padres, pesadillas, miedos exagerados a la oscuridad, a los animales o a quedar solos, cambios en el apetito, dificultades en el habla, retroceso a comportamientos infantiles ya superados, como orinarse en su cama o chuparse el dedo.

b) Niños entre cinco a once años: Irritabilidad, agresión, llanto inecesario, necesidad de llamar la atención compitiendo con los hermanos, quejarse de dolores físicos sin estar enfermos.

Causas del estrés infantil:
Pueden existir factores externos o internos, de la misma forma que sucede en personas adultas.

a) Los factores internos están relacionados con las características de la personalidad, pensamientos y actitudes del niño, especialmente cuando necesita enfrentar situaciones difíciles. De esta forma, el estrés infantil puede ser generado por el mismo niño, de acuerdo con su manera de percibir a sí mismo y el mundo que lo rodea. Los factores internos de estrés infantil son: ansiedad, depresión, timidez, deseo de agradar a los demás, miedo de fracasar, temor al castigo divino, preocupación por cambioen el aspecto físico, duda de su propia capacidad de aprendizaje, miedo al ridículo ante sus amigos, especialmente en los adolescentes.

b) Los factores externos de estrés infantil son ocasionados por cambios significativos o que sin ser relevantes, permanecen en el tiempo, responsabilidades y actividades superioes a su capacidad, crisis familiar debido al divorcio o separación de sus padres, algún familiar de primer grado que tiene una enfermdad incapacitante o que fallezca, nacimiento de un hermano, una hospitalización repentina por accidente o enfermedad, cambio de maestra en la escuela, ser hijo de padres que padezcan estrés, miedo del maltrato de sus padres.

Prevención del estrés infantil: Antes que nada hay que entender que los padres precisan velar por evitar su propio estrés, para poder presentarse como modelos para sus hijos. Si este objetivo no se alcanza, los padres continuaran con un estado de mucha ansiedad y sus hijos tendrán la tendencia de repetir los mismos patrones de comportamiento de sus padres. Los padres pueden ser fundamentales en la prevención del estrés infantil, teniendo actitudes positivas que deben incluir: la paciencia, el placer, la alegría de estar con los hijos, la aceptación y la forma simple y realista de enfrentar los desafíos cotidianos, pudiendo colaborar con sus hijos a resolver los problemas y desarrollar su autoestima. También es necesario escuchar a sus hijos, evitando sobrecargarlos con actividades extracurriculares, otorgándoles la oportunidad de opinar acerca de las actividades que sean de su agrado. Es importante también respetar el “ritmo del niño”, evitando hacer comparaciones con los hermanos que tienen “otro ritmo” tanto en los actos cotidianos (comer, dormir, relación con amistades, práctica de deportes, etc) como en la capacidad en las destrezas y habilidades para el aprendizaje de diversas disciplinas.

El estímulo de los padres en la independencia de sus hijos es fundamental, siempre y cuando se respete la etapa del desarrollo individual. Los padres tienen que evitar que sus hijos crean que son valorizados y amados por tener un desempeño perfecto en todo lo que hacen. Este es uno de los factores más importantes en el origen del estrés infantil. Este error también es muy habitual en el compartamiento y las relaciones interpersonales de los adultos: no se atribuye valor a las personas por lo que son sino por lo que logran hacer.

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