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Incontinencia urinaria

 

CONTROL DE ESFINTERES

Generalidades: La micción es una función que viene mereciendo mucho menos atención por parte de los investigadores de la psicología humana, ya que es más común que se haya investigado la psicología de la sexualidad que la psicología de la micción. Una de las tareas básicas del desarrollo humano es el control de esfínteres.

Mucho antes que se descubrieran los aspectos psicológicos (freudianos) y neurofisiológicos sobre el mecanismo de la micción, se “entrenaba” a los niños a partir de los 6 meses de edad en el control de esfínteres, tanto en la Inglaterra Victoriana como en Alemania del siglo XIX. Este concepto equivocado provocaba crisis y conflictos entre padres e hijos, situación que fue superándose con los aportes que brindaron distintas disciplinas de la Medicina, entre ellas, la Neurología y la Psicología. Una de las conquistas del psicoanálisis fue el cambio de actitud de los padres, los que comenzaron a reducir las presiones y puniciones cuando sus hijos tenían dificultad en el control de esfínteres. La enuresis (falta de control de orina) y la falta de control de la evacuación de heces , implican una deficiencia en el control de esfínteres, vesical y anal, respectivamente, en una edad en que la mayoría de los niños ya tiene ese control. Todos los niños mayores de cuatro años que todavía no orinan o defecan en los lugares destinados para ellos, se los consideran como déficit en el control de esfínteres anormal. El control de esfínteres se “aprende” en la mayoría de los niños, en forma casi natural, con el auxilio de los familiares a través de un proceso denominado “entrenamiento para dejar los pañales”. Este momento en la mayoría de los países industrializados o en vías de desarrollo llega entre los 2 o 3 años de edad. De acuerdo con el Manual Estadístico de Disturbios (DSM IV. APA 1994 ), las características y las variaciones de los disturbios en tiempo y forma normales, está relacionada a los siguientes factores: edad, frecuencia y duración de los episodios de falta de control de esfínteres (accidente o disturbio). Cuando el disturbio dura más de 3 o 4 meses y su frecuencia es de 2 veces por semana, en caso del esfínter vesical o una vez por mes en caso del esfínter anal y ocurre en un niño mayor de 5 años, en el primer caso o luego de los 4 años en el segundo caso, debe ser tratado por un profesional especializado en el tema. También hay que destacar que la asistencia psicológica de estos disturbios en los primeros años de edad, no sólo es necesaria para el niño sino también para su entorno familiar por el impacto social negativo de descontrol que produce. El déficit en el control de esfínteres muchas veces se acompaña de otros trastornos emocionales, que son comunes en la infancia. Generalmente el esfínter anal se controla antes que el esfínter vesical, independientemente del sexo del niño. El 70% de los niños con enuresis tienen algún familiar de primer o segundo grado que padeció ese problema en su infancia.

ENURESIS

Es importante poder distinguir cuando la incontinencia urinaria es “deliberada”, es decir, un acto voluntario del niño. Para ello, existen algunos exámenes médicos que constatan que no hay causas orgánicas patológicas que lo provoquen. Una vez descartada esa eventualidad, los padres tienen que estar asesorados por un profesional especializado en el tema, quien les indicará los pasos a seguir. Los niños que presentan dificultad en el control de esfínteres pueden presentar trastornos en su desarrollo emocional, con impacto en su autoestima. Hay indicios inclusive que los niños que sufren de enuresis, inicialmente no presentan problemas emocionales, pero con el pasar del tiempo comienzan a padecerlos en función de este proceso. Gran parte de los niños con déficit en el control de esfínteres refieren sus propias dificultades en la relación con sus padres, fruto de su disturbio fisiológico. Este conflicto es producto de la ingnorancia que tienen ciertos familiares acerca de las posibilidades del propio control de los esfínteres que pueda tener el niño o el adolescente.

DIAGNOSTICO DIFERENCIAL DE LA ENURESIS: Los niños pueden presentar enuresis orgánica como resultado de una cistitis (infección de vías urinarias) o de diabetes. Este tipo de enuresis finaliza cuando es curado el proceso infeccioso que lo originaba o estabilizada la diabetes que ocasionaba la poliuria. Hay otras patologías, como las convulsiones febriles o la epilepsia, donde suelen ocurrir episodios de enuresis.

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

En primer lugar tiene que existir una entrevista con los padres del niño, informarlos sobre el problema específico y el riesgo de ciertas actitudes familiares en el abordaje del problema. Además se tienen que detectar y superar otras actitudes posibles que agravaran el problema por aumentar el sufrimiento moral del niño y por despertar el negativismo de los familiares. El estado de ansiedad que presentan niños (mayores de 8 años) y adolescentes, se pueden tratar con Imipramina en dosis que varían entre 25 y 100 miligramos por día, manteniéndolo por 8 semanas, para luego disminuir la dosis y terminar el tratamiento. El tratamiento farmacológico, se complementa con terapia familiar y programas de entrenamiento que indican a los padres y familiares directos como se procede para la “educación en el control de esfínteres” y para contención de sus hijos.

     

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