proyecto salutia logo   home contacto

Incontinencia urinaria

 

ENURESIS

Introducción: Enuresis deriva del término griego “enoureein=urinar” y es sinónimo de incontinencia. Corresponde al acto de orinar involuntario, en forma completa o parcial, que puede suceder durante el día o durante la noche. Los niños respondiendo a presiones emocionales, pueden presentar incontinencia involuntaria, como también voluntaria. El síntoma más frecuente es la necesidad inmediata de orinar o el displacer o inquietud en la zona pelviana, acompañada en algunos por goteo y pérdida de control durante el día.

La micción en el primer año de vida es determinada por un reflejo espinal simple, en el segundo y tercer año de edad, gradualmente los centros más elevados del sistema nervioso central se desarrollan funcionalmente facilitando el control voluntario. A los 30 meses de edad, la mayoría de los niños poseen control voluntario sobre los esfínteres rectal y urinario. En los casos de niños que tienen más de 3 años de edad y que mojan la cama persistentemente o presentan falta de control luego del ejercicio físico, deben ser evaluados con profesionales, tanto médicos pediatras o urólogos, hasta endocrinólogos y psiquiatras si es necesario. Una investigación en los EEUU reveló que el 15% de los niños y el 10% de las niñas presentan enuresis en la edad de 5 años y el 5% sigue presentando esa característica hasta los 9 años.

Características de la enuresis: Una mayor frecuencia urinaria tiende a ocurrir en los enuréticos, ya que les hace más difícil el vaciamiento de la vejiga, sumando una tensión emocional que contribuye a agravar el problema. La enuresis diurna esta generalmente asociada a enuresis nocturna (nicturia). Se debe diferenciar “enuresis” de “incontinencia urinaria”, ya que en este último caso el control vesical está perdido y el pasaje de orina por el cuello vesical es automático. En cambio la enuresis, la pérdida de orina sucede parcialmente, en determinada situaciones como durante la risa, la tos o los estornudos, incluso realizando un esfuerzo físico, todos ellos factores que facilitan la manifestación diurna en individuos susceptibles. En la enuresis nocturna de los niños el episodio suele ocurrir en los estadías 3 y 4 del sueño y más raramente durante el estadío REM. En la clasificación internacional de trastornos mentales y de comportamiento esta alteración está registrada como CID-10:F98.0 y es definida como “un trastorno caracterizado por eliminación no intencional de orina durante el día y/o la noche, usualmente de noche”. Este vaciamiento involuntario es anormal en relación a la edad mental del individuo, siempre que se descarte falla en el control vesical por trastornos neurológicos, epilepsia o cualquier anormalidad anatómica y fisiológica del tracto urinario. La enuresis puede estar presente desde el nacimiento o puede suceder después de algún período de control vesical. Puede ser parte de un conjunto de síntomas de un trastorno emocional o de comportamiento, o puede también ser un síntoma único.

Trastornos psicogénicos de la micción: en la clasificación internacional se registra con la sigla CID-10 (F45.34 y agrupa “las disfunciones autonómicas somatiformes”. Los síntomas son presentados por el paciente como si fueran acompañantes de un trastorno físico del aparato urinario. Los síntomas son usualmente de dos tipos, ninguno de los cuales indica un trastorno que involucre a órganos o sistemas orgánicos. En uno de los tipos, que depende del diagnóstico etiológico, está caracterizado por señales como palpitaciones, sudoración y rubor. El otro se diferencia por síntomas subjetivos inespecíficos como sensaciones de dolores pelvianos, ardor, peso perineal, distensión abdominal. El paciente cree que lo que le sucede está relacionado con alteraciones de su sistema urogenital y el aumento de la frecuencia en sus micciones se debe a una disuria psicógena.

Factores asociados a la enuresis: Según consta en escritos hallados, ya hace 3.500 años se describía un trastorno en la eliminación de orina que requería tratamiento. A veces puede ser un síntoma de defectos orgánicos en la vejiga o en la uretra. El entrenamiento del control vesical es realizado normalmente entre los 12 a 15 meses de edad, cuando la mayoría de los niños está preparada a responder a ese entrenamiento. Depende de las prácticas maternas de consensuar con sus hijos de avisar en la noche si se presenta la necesidad de orinar. Estudios prospectivos demuestran que las niñas adquieren el control en forma más precoz. También en niños que tenían un peso inferior a 2,5 kg. al nacer, adquieren el control del esfínter más tardíamente que los que nacen con un peso superior. Niños con carácter impulsivo presentan más reincidencia de este problema. Un factor hereditario fue claramente identificado a través de estudios de gemelos e incidencia familiar de enuresis. En estos casos La enuresis es aceptada como una anormalidad hereditaria de la función vesical, que se manifiesta con una característica significativa: la dificultad en inhibir la contracción de la vejiga y una urgente sensación de vaciar urgentemente la misma, cuando hay un volumen inferior de lo normal para la edad. También existen factores socioeconómicos, ya que en grupos de mayor nivel existe mayor nivel cultural, tiempo y recursos para entrenar a los niños en el control del esfínter. En los niños de raza negra que sufren de enuresis, es frecuente una patología concomitante: la anemia falciforme.

TRATAMIENTO DE LA ENURESIS

El tratamiento de la enuresis en niños se basa en una entrevista con los padres del niño afectado, a los efectos de informar sobre el riesgo de ciertas actitudes desaconsejadas para abordar el problema. Además se necesita detectar las actitudes que agravarán el problema, ya que pueden aumentar el sufrimiento moral del niño y también por despertar su negativismo y resistencia a las iniciativas familiares. Hay padres que se culpan por el problema y pueden estar sufriendo una reacción excesiva por el daño que causaron. Hay niños que terminan resolviendo el problema de su enuresis para librarse de sentimientos de desesperación, vergüenza y culpa. En la práctica, se obtiene una reducción de la ansiedad secundaria con la solución del problema. El tratamiento farmacológico utiliza la Imipramina, con dosis que varían entre 25 y 100 mg. para niños mayores de 8 años de edad. El tratamiento tiene que durar 2 meses y después se reduce gradualmente las dosis, hasta finalizarlo. Si hay recidiva de la patología, hay que realizar un nuevo período de 8 semanas. Hay efectos secundarios como irritabilidad transitoria y trastornos del sueño. Otros medicamentos menos usados son la Amitriptilina y las anfetaminas, pero tienen más efectos secundarios. Técnicas de biofeedback y aparatos de acondicionamoiento, compuestos de un sistema de manta sobre el cuerpo ligada eléctricamente a un despertador, han demostrado un buen resultado en casi el 90% de los niños que fueron tratados con este método. Finalmente la terapia de familia y programas de entrenamiento que educan a los padres en el tema, son de gran importancia porque investigan las posibles causas de la resistencia y mejoran la interacción de padres e hijos.

     

© ProyectoSalutia.com ~ Todos los derechos reservados