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NUTRICION EN ANCIANOS

Generalidades: El planeamiento de la nutrición en ancianos es un desafío. Despertar el apetito en una persona de tercera edad es un arte. En otros casos la planificación dietética se debe basar en el peso corporal, en el nivel de actividad física/sedentarismo que realiza esa persona, como también la existencia de patologías asociadas.

Dentro del proceso de envejecimiento, los ancianos presentan una pérdida de interés en la ingestión adecuada de los alimentos, especialmente aquellos que contienen fibras y en el aporte de líquidos en la dieta. La pérdida de la dentición y la disminución del sentido del gusto, disminuye el interés por la diversidad alimentaria y dificulta el consumo de alimentos ricos en fibras y calorías. La hipotrofia de las papilas gustativas lleva al anciano a distinguir solamente los sabores más intensos (alimentos ácidos o amargos) y tener menos sensibilidad para apreciar los sabores de alimentos dulces o salados. Todos estos factores, sumados a la reducción del reflejo gastro-cólico y del peristaltismo intestinal, condicionan a las personas de tercera edad a sufrir constipación, distención y meteorismo. Para tener una nutrición en ancianos adecuada a esa etapa de la vida, la Dietary Allowances Commission an Food an Nutrition Board, recomienda beber de 1 a 1,5 mililitros de líquidos por Kcal de alimento consumido, o sea de 8 a 10 vasos de líquido durante el día. Por ello, debe recomendarse el consumo de jugos naturales, bebidas sin alcohol e infusiones. En relación con las fibras, se recomienda el consumo de 20 a 30 gramos diarios de fibras solubles (aproximadamente 6 gramos) en forma de frutas, avena y legumbres. Necesidad calórica: Las necesidades calóricas de un anciano mayor de 70 años están en general disminuídas y asociadas a una actividad física menor. El metabolismo de una persona entre 50 y 70 años está disminuido en un 7,5% y descenderá a un 10% entre los 70 y 80 años. Se recomienda para las personas mayores de 65 años: consumir alimentos que aporten 35 a 40 Kcal/Kg/día. A continuación se darán nociones elementales de la nutrición en ancianos, analizando las diferentes concentraciones de los macronutrientes en los alimentos (hidratos de carbono, proteínas y grasas) para lograr una vida saludable.

PROTEINAS: En la personas ancianas, la síntesis de proteínas es lenta porque existe una disminución en la digestión de los alimentos y la posterior absorción de nutrientes por el organismo. Esa es una de las razones que se debe compensar este déficit, aportando más calidad proteica en los alimentos que se utilicen para la nutrición en ancianos. Hay que ofrecer más calidad proteica que cantidad de proteínas. La buena nutrición en ancianos se logra no realizando dietas restrictivas, como ocurre con las dietas vegetarianas extremas. Los aminoácidos esenciales tienen sus necesidades aumentadas en ancianos hasta 2 veces superior a las recomendaciones para una persona adulta, si se pretende mantener el balance nitrogenado positivo. Los ancianos generalmente presentan una musculatura disminuída y pérdida del vigor físico y mental. Una dieta que pretenda compensar las carencias de esa edad debe priorizar el pescado (salmón, sardina, cavalla), pollo sin piel, carne de vaca con bajo tenor graso, leche y sus derivados descremados. Se debe evitar la ingesta de carnes rojas con alto contenido graso, carne de cerco, vísceras animales, embutidos, leche y sus derivados integrales. El porcentaje de proteínas que debe tener una dieta adecuada es igual que para el individuo adulto: 15%, pero con la recomendación que se mencionó antes de incorporar proteínas de alta calidad.

HIDRATOS DE CARBONO: La mayor parte de la oferta calórica de los carbohidratos oscila entre el 50% y el 60%. En la nutrición para anianos se debe contemplar que éstos pueden sufrir alteraciones de la curva de glucosa, semejante al paciente diabético, por lo que es importante aportar hidratos de carbono integrales, ricos en fibras y alimentos con bajo o moderado índice glucémico. Se debe restringir la sacarosa y harinas altamente refinadas, que se asocian generalmente a la constipacón intestinal, el cáncer de cólon y la diabetes mellitus. Se debe priorizar en la dieta de la tercera edad a los hidratos de carbono complejos como el arroz, panes y pastas integrales, avena, galletitas integrales, frutas y vegetales variados. Es común en ancianos el meteorismo cuando se ingiere en la dieta brócoli, coliflor, pepino, ajíes, entre otros alimentos, por lo cual una dieta rica en fibras ayuda a la función intestinal y disminuye el meteorismo. Hay que evitar consumir azúcar refinado y harina de trigo refinada. Con respecto a hidratos de carbono, se reconoce que 130 gramos al día es lo aconsejable.

LIPIDOS: Los ancianos tienen tendencia a padecer de aumento de tensión arterial, elevación del colesterol sanguíneo , aumento del colesterol LDL y disminución del colesterol HDL, especialmente en aquellos casos donde no hay actividad física significativa. Además estas personas presentan una deficiencia en la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Las recomendaciones de aporte lipídico para la tercera edad oscilan entre un 25% y un 35% del valor calórico total de la dieta. En casos especiales se recomienda un aumento del30% del valor calórico, cuando hay déficit en la nutrición del anciano, como ocurre en la anorexia. Se debe evitar la ingestión de alimentos que contengan grasas trans (fast-food, galletitas con crema, helados cremosos y comida industrializada congelada). La recomendación para una adecuada nutrición en ancianos es: incorporar en la dieta grasas monoinsaturadas entre el 15% al 20%, grasas poliinsaturadas mayor al 10% y grasas saturadas menor al 7% y siempre conservar el valor del colesterol sanguíneo en menos de 200 mg%.

     

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