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Obesidad

 

OBESIDAD Y ESTILOS DE VIDA

Introducción: Obesidad y estilos de vida son variables que se relacionan muy estrechamente. Pero para entender esta relación, tendremos que realizar un repaso de los estudios recientes sobre obesidad. Actualmente, hay pruebas evidentes que sugieren que la prevalencia del exceso de peso y la obesidad en el mundo, está creciendo drásticamente, de tal manera que pueda superar al tabaquismo, pues la primera se hace evidente en niños y adolescentes aumentando prevalencia de la obesidad infanto-juvenil en entre los 6 y 18 años de edad.

La prevalencia de la obesidad en el mundo fue estudiada en el Proyecto MONICA: (MONI toring of trends and determinants in Ca rdiovascular diseases study), y sus conclusiones indican que la obesidad en la mayoría de los países europeos ha aumentado en torno a un 10-40% en los últimos 10 años. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 1.000 millones de personas adultas padecen sobrepeso y, unos 300 millones, son obesos. Sólo en EE.UU la obesidad y el sobrepeso alcanzan a un alarmante 65% de la población, con más de 9 millones de niños con problemas de peso. Recientes estudios epidemiológicos señalan que cada vez más la Obesidad se está convirtiendo en una enfermedad de la pobreza .
Este fenómeno se debe a que los alimentos más baratos (en base a los cereales), los únicos acceden las personas pobres que pueden comer, son precisamente los que poseen mayor contenido calórico, originando la paradoja que coexistan la obesidad y la pobreza.  No es de extrañar que la obesidad aumente también en los países en vías de desarrollo, como la Argentina. Aunque no son muchos los datos, varios estudios calculan que el 50% de la población adulta sufre problemas de sobrepeso y obesidad. Por otro lado, de acuerdo a un nuevo estudio realizado en varias provincias argentinas, el 13% de los niños entre 6 y 14 años son obesos mientras que el 76% es sedentario. Estos datos son comparables al de poblaciones obesas consideradas epidémicas en los países desarrollados. Tal ha sido su evolución, que actualmente la prevalencia de la Obesidad es apreciablemente más alta que la de la desnutrición.   La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como Pandemia y recientemente ha expresado que “hoy en el mundo hay igual cantidad de obesos que de desnutridos” ; señalando que la Obesidad constituye el problema más grave de la Salud Pública que la humanidad enfrentará en el siglo XXI . Por primera vez en el mundo, el número de personas con exceso de peso supera al de quienes padecen hambre .

ESTILO DE VIDA CONTEMPORÁNEO: El ser humano primitivo, tenía más actividad física que el actual, ya que se convertía en cazador cuando conservaba su vitalidad y recolector de alimentos cuando la perdía. En consecuencia la obesidad era algo temporal, ya que tenía que guardar reservas para sus épocas de carencia alimentaria, tal como sucede con algunos mamíferos. En cambio, el hombre contemporáneo no “caza” para alimentarse (sedentarismo), sino que “recolecta” comida en el carrito del supermercado, sin padecer carencias de alimentos en períodos críticos (sobrealimentación). Es posible que la obesidad sea “el nuevo fenotipo natural del hombre del futuro”. Los cambios radicales que han tenido lugar en los últimos lustros, debido al tipo de trabajo sedentario que impuso el avance tecnológico, impone un “estilo de vida sedentario” que determina que la obesidad y los estilos de vida interactúen en la salud de las personas. La industria alimenticia y gusto de los alimentos hipercalóricos que se ofrecen en el mercado, en el marco del nuevo estilo de vida, hace posible que cambie el funcionamiento normal del organismo, con la consecuencia inevitable de la obesidad. Un nuevo estudio sobre obesidad realizado en EEUU sugiere que el ejercicio físico en la adolescencia ayuda a reducir significativamente el exceso de peso en las mujeres. La nueva investigación, guiada por el doctora Sue Y. S. Kimm del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Nuevo México, estudió a 2.300 adolescentes mujeres por 10 años y constató que las que se mantuvieron haciendo deporte presentaron menos obesidad y un promedio de entre cuatro y nueve kilos menos que sus pares que no practicaron ejercicios.

LA TELEVISIÓN Y LA OBESIDAD: Las personas que miran televisión diariamente y por muchas horas, no hacen actividad física y tienden a comer comidas hipercalóricas. Los hombres adultos tienen dos veces más probabilidad de llegar a ser obesos si pasan más de 3 horas viendo televisión en comparación con quienes apenas pasan una hora diaria frente al televisor. Un estudio de Tucker & Friedman investigó a 6.138 hombres trabajadores entre 19 a 60 años, con respecto de su estilo de vida en relación con la televisión y la obesidad. Este concluye que el incremento de mirar televisión se relacionaba con sujetos jóvenes, fumadores, que no hacían ejercicio, y con menos horas de trabajo. Un tercio de los sujetos fue considerado obeso. La ingesta de alimentos de alto contenido calórico mientras se mira televisión es el estereotipo de nuestra cultura: un individuo obeso, de abdomen voluminoso, en una mano el control remoto y en la otra sosteniendo una bolsa de alimento hipercalórico. Esta imagen es otro exponente que demuestra la relación de la obesidad y los estilos de vida. Otro punto de vista considera que la obesidad puede causar un incremento en el tiempo frente al televisor, debido a que el obeso, adapta su movilidad física, llegando a pasar horas frente al televisor, lo cual le requiere menos energía que moverse.

FACTORES PREDISPONENTES DE LA OBESIDAD: Existen varios factores entre ellos los heredofamiliares: La herencia puede tener cierta importancia ya que los genes determinan la forma en la que el organismo almacena y quema lípidos. Los estudios sobre este tema han comprobado que el riesgo de obesidad aumenta en los niños cuyos padres, uno o ambos padres, tienen sobrepeso o son obesos. Ciertos estudios llevados a cabo en Dinamarca con los registros de adopciones de niños han contribuido, al conocimiento de la transmisión genética de la obesidad. Stunkard y Sorensen constataron que el IMC de los niños adoptados estaba más fuertemente relacionado con el IMC de los padres biológicos que con el de los padres adoptivos, mostrando el importante componente genético en la obesidad. (Med. Clin. (Barcelona) 1998.

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD: La obesidad predispone al individuo a varios factores de riesgo cardiovascular, entre ellos la hipertensión y elevados niveles de colesterol en sangre. En las mujeres, la obesidad es la variable más importante en las enfermedades cardiovasculares, después de la edad y la presión sanguínea. El riesgo de sufrir un infarto es unas tres veces mayor en una mujer obesa que en una mujer de peso normal y de la misma edad. Las personas obesas son más propensas a tener altos niveles de triglicéridos y colesterol LDL en sangre y bajos niveles de colesterol HDL. La relación entre la hipertensión (alta presión arterial) y la obesidad está bien documentada, y se calcula que la proporción de hipertensión atribuible a la obesidad es del 30-65% en las poblaciones de Occidente. El estudio de Framingham demostró prospectivamente que por cada 10% de incremento del peso, la presión arterial aumenta 6,5 mmHg, el colesterol plasmático 12 mg/ . La prevalencia de la hipertensión en adultos con sobrepeso es tres veces mayor que en adultos sin sobrepeso, y el riesgo de hipertensión en personas con exceso de peso entre 20-44 años es casi 6 veces mayor que en los adultos con peso normal. La experiencia ha demostrado una  asociación indiscutible entre obesidad y diabetes mellitus. Grados moderados de obesidad puede elevar el riesgo de diabetes hasta 10 veces y el riesgo crece mientras mayor es la intensidad de la obesidad.

     

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