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Obesidad

 

SOBREPESO Y OBESIDAD

Como todo el mundo sabe las modas cambian, y ahora es la gente delgada la que está de moda. También es cierto que en el pasado el concepto de “gordura” se relacionaba más con la salud que con la enfermedad. Un chico gordito era un chico sano y bien alimentado, un esposo gordo era un marido feliz así como una embarazada tenía que comer por dos para llevar adelante un buen embarazo.

Con el correr del tiempo y el mayor conocimiento médico se observó que la obesidad era una enfermedad, en ocasiones grave, y ya no quedan dudas del rol que juega en el desarrollo de la patología cardiovascular, sea como factor menor o como factor de comorbilidad en diabetes, hipertensión, etc. A veces, además de un problema de salud, la obesidad es un mal: las compañías de seguros miran con malos ojos a los obesos aumentándoles los costos de los seguros de vida; muchos individuos tienen vergüenza de su propio cuerpo y tratan de evitar la convivencia social. Autos, asientos, bicicletas, probadores, ropas pueden convertirse en instrumentos de tortura para aquellos con varios kilos de más. Según los médicos, la obesidad es un proceso de acumulación de grasa que se inicia en la infancia. El exceso de alimentación en niños se traduciría en un peso superior, lo que se ha demostrado en diversos estudios que informan que en los adultos obesos existe mayor proporción de antecedentes de obesidad infantil que en los adultos no obesos. El bebé cuya madre es obesa, empieza la lucha con desventaja, y qué decir si ambos progenitores lo son. Los patrones sociales que hacen de la comida un rito de relación, festejo y, por qué no, premios también influyen negativamente. Por lo tanto, diversos factores influyen en la formación de un obeso, pero básicamente existen dos tipos de obesidad: la alimentaria y la endocrina , siendo esta última bastante menos frecuente de lo que las personas obesas intentan utilizar como justificativo. En el primer caso (el más común), la obesidad es provocada por un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto de las mismas por parte del individuo. En la obesidad endocrina, en cambio, el problema es desencadenado por el mal funcionamiento de una ó varias hormonas pero en este caso la obesidad es sólo un aspecto del cuadro clínico. Por supuesto que es importante diferenciar una causa de otra para poder arribar a un diagnóstico correcto que permita un tratamiento eficaz. Para categorizar a las personas con problemas de peso se utilizan diversos elementos o instrumentos entre los que se encuentra amplia-mente difundido el IMC o índice de masa corporal que relaciona el peso expresado en kilogramos y el cuadrado de la altura expresada en metros (mt 2 ). Otra posibilidad es calcular el ICA o índice cintura-altura, cuyos valores están siendo objeto de estudio actual-mente. Está claramente documentada la mortalidad en adultos con obesidad severa (aquellos con un peso que duplica el ideal), pero también se ha visto un riesgo mayor en aquellos con sobrepeso mas modesto (IMC entre 26,4 y 28,5). La prevalencia de diabetes e hipertensión es tres veces mayor entre adultos con sobrepeso que en aquellos con peso normal. También existe una clara relación entre obesidad e hipercolesterolemia aunque ambos deben considerarse en forma independiente al hablar de factores de riesgo cardiovascular.

El sobrepeso, también se asocia con severos riesgos en niños y adolescentes, incluyendo hipertensión y aumento del colesterol. La obesidad también se asocia con diferentes tipos de cáncer (colon, recto, próstata, vesícula, mama, cuello de útero y ovario) y con otras entidades como litiasis vesicular, apnea del sueño, trombosis venosa y osteoartritis. Finalmente no podemos olvidar cómo la obesidad afecta la calidad de vida al influir sobre la movilidad de la persona, resistencia al esfuerzo, y ser causa de discriminación social, académica y laboral. Según estudios recientes una quinta parte de los adolescentes entre 12 y 19 años presentan valores por encima de lo normal mientras que pese a no haber datos ciertos en niños menores se calcula que la prevalencia de la obesidad en este grupo oscila entre el 5 y el 25 % y va en aumento. Según estudios recientes una quinta parte de los adolescentes entre 12 y 19 años presentan valores por encima de lo normal mientras que pese a no haber datos ciertos en niños menores se calcula que la prevalencia de la obesidad en este grupo oscila entre el 5 y el 25 % y va en aumento.

 

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