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LACTANCIA DEL RECIEN NACIDO

Introducción: La leche humana ha sido siempre considera el alimento ideal para el lactante, óptima para los niños durante los primeros seis meses de vida. Se trata de un alimento fisiológico que ha permitido la supervivencia de la especie.

Entre sus beneficios se encuentran la composición química, los efectos sobre el sistema inmunológico y el estímulo psicoafectivo en la relación madre-hijo. La gran mayoría de las madres tienen muy claro cómo debe ser la lactancia del recién nacido. Saben también que para ello, deben encontrarse físicamente capacitadas para amamantar a sus hijos como también seguir las indicaciones de un profesional, por las cuales obtienen la seguridad necesaria y el apoyo psicológico suficiente, fundamentales para el éxito del amamantamiento. Las futuras madres deben ser informadas que entre el quinto y sexto mes de embarazo sus mamas comenzarán a producir el calostro, que extraerán diariamente, para posibilitar luego la obtención de leche adulta. La lactancia del recién nacido debe comenzar tan pronto como el estado de la madre y el niño lo permitan, de ser posible esto debe ocurrir dentro de las tres primeras horas del nacimiento. Hay muchos factores negativos al normal amamantamiento del niño, que entre los más importantes se encuentran: la falta de estímulo en el hospital, puesta tardía en el pecho materno, irracional separación del hijo de la madre luego de parto y la cada más frecuente práctica del aporte innecesario de biberón al recién nacido. No colocar con la frecuencia necesaria al recién nacido sobre el pecho materno para estimular la succión del pezón.

REFLEJOS NORMALES EN LA LACTANCIA DEL RECIEN NACIDO: Existen 2 reflejos fundamentales para un normal amamantamiento del niño:

a) REFLEJO DE BUSQUEDA: es el primero en aparecer. Cuando un niño percibe la leche por el olfato, mueve su cabeza de un lado para otro intentando encontrar su origen. Si se roza una mejilla con un objeto suave, moverá la boca hacia éste y la abrirá como anticipándose a la succión del eventual pezón. Además si su mejilla contacta con el pecho de la madre, le inducirá a la búsqueda del pezón. El tiempo que debe durar cada mamada es aconsejable que no supere los 20 minutos, sumando las dos mamas y variará según el hambre, vigor y vigilia del niño.

b)  REFLEJO DE SUCCION: la areola debe ser abarcada totalmente por la boca del niño, pues el acto de mamar constituye una combinación de succión y compresión rítmica de lo maxilares sobre los colectores, que posibilita que la succión sea más eficaz en el logro de la salida de la leche materna.

PERIODO QUE DEBE PROLONGARSE LA LACTANCIA DEL RECIEN NACIDO: El tiempo de la lactancia materna siempre motivó controversias entre profesionales y entre miembros de la familiar. En principio es aconsejable que se extienda en forma exclusiva, hasta los seis meses de edad, en que se comenzará a incorporar en la dieta los alimentos semisólidos. La mayoría de los niños, espontáneamente reducen en forma progresiva el volumen y la frecuencia de su amamantamiento, entre los 6 y 12 meses de edad, coincidiendo con el agregado creciente de los alimentos semisólidos y sólidos. El destete se debe realizar al año de edad, sustituyendo parte de una lactada y luego toda ella, por un biberón o taza de leche entera líquida o en polvo. El destete debe constituir un proceso paulatino gradual, así como una grata experiencia en la relación madre-hijo.

VENTAJAS DE LA LACTANCIA MATERNA:

•  En las últimas décadas prevaleció cierta tendencia a la suspensión precoz de la lactancia natural. Esta suspensión temprana ha sido más perjudicial en las comunidades de precario nivel cultural y deficientes recursos, concurriendo a incidir en forma significativa en la morbimortalidad infantil. Se pudo constatar que los niños que no habían recibido lactancia materna tenían más prevalencia de enfermedad diarreica.

•  Cuando la lactancia del recién nacido se basaba en leche no diluída de vaca o en polvo concentrada, recibían una carga elevada de solutos en la dieta diaria, ya que ésta posee más de tres veces el contenido mineral y proteico de la leche humana. En algunos casos pudo observarse que los niños expresaban una insuficiente capacidad de concentración, recurriendo a la diuresis osmótica para desembarazarse de este exceso de sales.

•  La leche humana se adecua específicamente a las posibilidades funcionales digestivas y metabólicas del lactante. Otras leches no humanas, implican una sobrecarga digestiva, con mayor dificultad para la digestión y absorción de los principios inmediatos. El contenido de ácidos grasos en la leche humana y vacuna puede variar según el tipo de grasas de la dieta, pero la primera es siempre más rica en ácidos grasos polineicos, similares a los del sistema nervioso central de la especie humana. La leche materna contiene el nivel más alto del nutriente que se encuentra exclusivamente en leche de mamíferos: la lactosa. Otra de los contrastes que existen en la alimentación del recién nacido es que la composición del organismo del lactante alimentado con leche de madre es diferente a la del que ha recibido solamente leche de vaca: la grasa subcutánea de lactantes alimentados con leche de vaca contienen mayor concentración de urea.

•  La leche humana ejerce un efecto protector contra las infecciones, especialmente las del aparato digestivo, aún cuando las condiciones de higiene son precarias. En los niños que recibieron lactancia materna la diarrea aguda es excepcional. La causa del aumento de las defensas orgánicas se encuentra en la inmunoglobulina A, que se encuentra en su máxima concentración en el calostro, persistiendo en menor cantidad en la leche adulta. La leche humana presenta actividad contra entero-bacterias y diversos virus (polio, influenza, etc). También en la leche materna está incluida la lisozima, una muramidasa con acción bactericida para enterobacterias y capaz de inhibir el desarrollo de ciertos virus. Su concentración es superior entre tres y cuatro mil veces mayor que en la leche de vaca.

•  El carácter homólogo de las proteínas de la leche materna, reduce las posibilidades de patología alérgica como el asa, rinitis, eczema y diarreas.

•  La lactancia del recién nacido a base de amamantamiento otorga un beneficio a la madre también, ya que promueve una contracción e involución uterina más rápida a través de la ocitocina y protege la incidencia del cáncer de mama, especialmente cuando existen varios períodos de lactancia. Mientras dura la lactancia hay amenorrea que dura en promedio 11 meses en mujeres que lactan contra 5 meses en las que no lo hacen.

     

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