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Salud Mental

 

LA ANGUSTIA

¿Qué es la angustia? La angustia constituye en sí misma el agente patógeno más desatendido de la medicina actual, uno de los que siempre demostraron mayor capacidad de causar daño a la salud y el importante contribuidor a la falta de rigor diagnóstica de la práctica diaria. La palabra angustia estaba incorporada al idioma griego y al latín y significa “estrechar, oprimir, estrangular, (angor)”.

El vocablo pasó por la investigación filosófico, hasta que Pascal tuvo la afirmación paradigmática que la ansiedad estaba relacionada con diversas situaciones de la vida cotidiana que ponían en peligro el equilibrio de las persona. En el idioma alemán existen términos que diferencian la angustia del miedo: “angst”, angustia y “furcht, miedo. En su obra “Der Begriff Angst” S. Kierkegaard diferenció también la angustia del miedo. “La primera decía, es un miedo sin objeto legítimo patente y el miedo, un temor ante algo real, patente, objetivable, por desproporcionado que sea el estímulo a la respuesta. La angustia es la experiencia humana de estar envuelto en la nada, entre nacimiento y muerte”. Como problema científico natural, Pichot encuadra a la angustia en el marco de tres fenómenos:

•  Un sentimiento subjetivo que puede ser comunicado al observador y que se refiere, por una parte a un estado de conciencia y por otra a determinadas sensaciones corporales.

•  Alteraciones somáticas objetivables y correspondientes a la musculatura, constantes biológicas, sistema nervioso central, sistema endócrino y aquellos órganos que se encuentran bajo la influencia del sistema nervioso vegetativo.

•  Alteraciones de comportamiento.

Para comprender que es la angustia, debemos admitir que ésta puede ser la base de enfermedad psíquica, de enfermedad orgánica y funcional y de la enfermedad o alteraciones en la conducta. La angustia, envuelve y gira permanentemente en torno a la persona, acechando y pudiendo vulnerar su salud psicofísica. Tal como se diferenció la angustia del miedo, hay que también distinguir entre la angustia de la ansiedad. “En la angustia predominan los matices físicos de la vivencia y en la ansiedad los psíquicos. En la primera hay una nota estática y en la segunda de movimiento, dirección, como una sensación de espera inquieta” (López Ibor). Por lo cual se acepta que la ansiedad sería un sentimiento de inquietud, actividad y zozobra, expresado a nivel psíquico y la angustia un fenómeno localizado en el cuerpo con predominio de síntomas y signos orgánicos. Como existe tanta incertidumbre general por el abuso de adjetivaciones que se adjudicaron al término angustia, a continuación vamos a describirlas:

•  Angustia normal: constituye la base de nuestra existencia. Esta supone una permanente actitud de las personas a proyectar y verse obligadas a… En cierto modo las personas no dejan de crear y de encontrarse ante el peligro de no conseguirlo, para lo cual les mueve la angustia, sin la cual no cabría existencia auténtica. A más actividad realizadora, menos culpa, menos angustia patológica. La depresión es antes que nada inhibición, retardo, bloqueo de la creación física, emocional e intelectual.

•  Angustia patológica o anormal: Si la actividad de proyecto y creación se reduce o aumenta como respuesta desproporcionada a los estímulos y el estilo del comportamiento es un mecanismo de defensa para librarse de un conflicto intrapsíquico, se está en presencia de ansiedad anormal, fruto de la respuesta no elaborada e inadecuada, dando origen respectivamente a la angustia neurótica o psicótica según el caso y su profundidad.

•  Angustia existencial: es éste un concepto no usado en clínica ni que reporta ayuda para el trabajo médico cotidiano. Está ligada a un movimiento filosófico, “el existencialismo”. Se trata que se ha denominado angustia normal a la que se le aplica a la reflexión trascendente, dando como resultado que la esencia de la vida humana es solamente su existencia, envuelta en el vacío que constituye la nada y el “ser para pasar”. El existencialismo agnóstico tiene una contrapartida, el existencialismo cristiano, que salva el grave vacío entre la nada eterna y la Bienaventuranza inextinguible.

•  Angustia vital: es un concepto incorporado por H.Binder y H. López Ibor (1950), por el cual “la angustia tiene un origen interno, endotímico, no producida (aunque a veces desencadenada) por los acontecimientos de la vida.” Por ello, se reconoce como una angustia endógena, no situativa como se interpretaba anteriormente.

•  Angustia somatizada: es la angustia rechazada, defensivamente, al plano físico con la consiguiente creación de un síntoma o signo orgánico, constituyendo el centro de la Medicina Psicosomática.

•  Angustia real: El término se lo adjudican a Binder y se confunde con el concepto del miedo. El error, en estos casos, proviene de las circunstancias socio-ambientales y a ellas queda referida la causa.

  Angustia de conciencia moral: Coincide este concepto, en su totalidad con la angustia anormal o neurótica y cabe dividirla en consciente e inconsciente, según el grado de elaboración o introspección de la persona que la padece.

•  Angustia depresiva y angustia persecutoria: La primera expresa al temor a que se haya hecho daño a los objetos amados e implica aceptación de lo ocurrido y la necesidad de reparar. La angustia persecutoria implica el miedo a haber destruido al yo y la necesidad de huir del objeto dañado y perseguidor. Se confunden estos conceptos con angustia normal y patológica.

•  Angustia flotante, situacional y reprimida : constituyen en sí mismas tres modos de manifestación de la ansiedad. La angustia flotante es la angustia no concretada en ningún objeto y que envuelve todo el quehacer y existencia de la persona neurótica.

Finalmente hay que mencionar que la angustia patológica puede ser neurótica solamente, debida a las dificultades de adaptación e integración y lucha con la realidad o también llegar a estados límites entre neurosis y psicosis, donde puede prevalecer la angustia psicótica, que es un temor a destruirse, partirse, dividirse dentro del aislamiento o soledad propia de la psicosis

     

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