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Salud

 

JURAMENTO MEDICO

 Lo que todos los estudiantes de Medicina deberían que leer con atención: A través de la historia de la humanidad la medicina a partir de los griegos dejaron un legado que han sobrevivido al tiempo y aún perduran en nuestros días. A continuación haremos la copia textual de cada uno de ellos:

JURAMENTO DE HIPÓCRATES (425 AC, APROX)

Juro por Apolo, el médico, por Esculapio, Hygea y Panacea y por todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigo, de la observancia del siguiente juramento que me obligo a cumplir con toda mi fuerza y voluntad. Tributaré a mi maestro de medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, compartiendo con él mi fortuna y socorriéndole si lo necesitase; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quisieran aprender la ciencia se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determina la ley médica, y a nadie más. Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechoso según mis facultades y entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que se dirijan a la administración de venenos ni induciré a nadie sugestiones de tal especie. Me abstendré igualmente de aplicar a las mujeres pesarios abortivos y no ejecutaré la talla dejando tal operación a los que se dedican a practicarla. A cualquier casa que entre no llevaré otro objeto que el bien de los enfermos, librándome de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras, y evitando sobretodo la seducción de las mujeres o de los hombres, libres o esclavos. Guardaré secreto acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y que no sea preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejante caso. Si observo con fidelidad mi juramento séame concedido gozar felizmente de mi vida y mi profesión y honrado siempre entre los hombres. Si lo quebranto y soy perjuro que caiga sobre mí la suerte contraria.

ORACIÓN DE MAIMÓNIDES

Dios Todopoderoso, Tú has creado el cuerpo humano con infinita sabiduría. Tú has combinado en él diez mil veces, diez mil órganos, que actúan sin cesar y armoniosamente para preservar el todo en su belleza: el cuerpo que es envoltura del alma inmortal. Trabajan continuamente en perfecto orden, acuerdo y dependencia. Sin embargo, cuando la fragilidad de la materia o las pasiones del alma trastornan ese orden o interrumpen esa armonía, entonces una fuerzas chocan con otras y el cuerpo se desintegra en el polvo original del cual se hizo. Tú envías al hombre la enfermedad como benéfico mensajero que anuncia el peligro que se acerca y le urges a que lo evite. Tú has bendecido la tierra, las montañas y las aguas con sustancias curativas, que permiten a tus criaturas aliviar sus sufrimientos y curar sus enfermedades. Tú has dotado al hombre de sabiduría para aliviar el dolor de su hermano, para diagnosticar sus enfermedades, para extraer las sustancias curativas, para descubrir sus efectos y para prepararlas y aplicarlas como mejor convenga en cada enfermedad. En Tu eterna Providencia, Tú me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesión. Apóyame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu ayuda nada de lo que haga tendrá éxito. Inspírame un gran amor a mi arte y a Tus criaturas. No permitas que la sed de ganancias o que la ambición de renombre y admiración echen a perder mi trabajo, pues son enemigas de la verdad y del amor a la humanidad y pueden desviarme del noble deber de atender al bienestar de Tus criaturas. Da vigor a mi cuerpo y a mi espíritu, a fin de que esté siempre dispuestos a ayudar con buen ánimo al pobre y al rico, al malo y al bueno, al enemigo igual que al amigo. Haz que en el que sufre yo no vea más que al hombre. Ilumina mi mente para que reconozca lo que se presenta a mis ojos y para que sepa discernir lo que está ausente y escondido. Que no deje de ver lo que es visible, pero no permitas que me arrogue el poder de inventar lo que no existe; pues los límites del arte de preservar la vida y la salud de Tus criaturas son tenues e indefinidos. No permitas que me distraiga: que ningún pensamiento extraño desvíe mi atención de la cabecera del enfermo o perturbe mi mente en su silenciosa deliberación, pues son grandes y complicadas las reflexiones que se necesitan para no dañar a Tus criaturas. ¡Dios Todopoderoso! Concédeme que mis pacientes tengan confianza en mí y en mi arte y sigan mis prescripciones y mi consejo. Aleja de su lado a los charlatanes y a la multitud de los parientes oficiosos y sabelotodos, gente cruel que con arrogancia echa a perder los mejores propósitos de nuestro arte y a menudo lleva a la muerte a Tus criaturas. Que los que son más sabios quieran ayudarme y me instruyan. Haz que de corazón les agradezca su guía, porque es muy extenso nuestro arte. Que sean los insensatos y locos quienes me censuren. Que el amor de la profesión me fortalezca frente a ellos. Que yo permanezca firme y que no me importe ni su edad, su reputación, o su honor, porque si me rindiera a sus críticas podría dañar a tus criaturas. Llena mi alma de delicadeza y serenidad si algún colega de más años, orgulloso de su mayor experiencia, quiere desplazarme, me desprecia o se niega a enseñarme. Que eso no me haga un resentido, porque saben cosas que yo ignoro. Que no me apene su arrogancia. Porque aunque son ancianos, la edad avanzada no es dueña de las pasiones. Yo espero alcanzar la vejez en esta tierra y estar en Tu presencia, Señor Todopoderoso. Haz que sea modesto en todo excepto en el deseo de conocer el arte de mi profesión. No permitas que me ataque el pensamiento de que ya sé bastante. Por el contrario, concédeme la fuerza, la alegría y la ambición de saber más cada día. Pues el arte es inacabable, y la mente del hombre siempre puede crecer. En Tu eterna Providencia, Tú me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesión. Apóyame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu ayuda nada de lo que haga tendrá éxito.

JURAMENTO HIPOCRÁTICO MODIFICADO POR LA BMA (2000)

Prometo utilizar mis conocimientos médicos en beneficio de la salud de las personas. Los pacientes serán mi principal preocupación. Prometo escucharles y proporcionarles los mejores cuidados de que disponga. Me conduciré de forma honesta, respetuosa y compasiva hacia mis pacientes. Prometo ayudar a cualquier persona que encuentre ante una urgencia médica. Prometo realizar todos los esfuerzos para garantizar el respeto de todos los pacientes, incluyendo a aquellos que pertenecen a grupos vulnerables que carecen de los medios para demandar sus necesidades. Prometo ejercer mi profesión de la manera más independiente posible, sin someterme a ningún tipo de presión política, ni dejarme influir por la condición social de mis pacientes. No trataré de obtener ganancias ni ventajas personales de mis pacientes. Creo en el valor especial de la vida humana, pero también reconozco que su prolongación sin sentido no constituye el único objetivo de los cuidados médicos, Si soy partidario del aborto, sólo lo llevaré a cabo dentro de un marco ético y legal. Prometo no administrar tratamientos injustificados o nocivos, o que rechaza el paciente informado y competente. Ayudaré a mis pacientes a obtener las información y apoyo que requieren para poder tomar decisiones concernientes a su salud. Siempre responderé de la forma más sincera posibles y respetaré las decisiones de los pacientes, excepto cuando pongan a otras personas en peligro sustancial. Cuando no coincida con sus opiniones, explicaré mis motivos. Si mis pacientes poseen una limitación de sus capacidad mental, les animaré igualmente a participar en sus decisiones en la medida en que su capacidad lo permita. Me esforzaré por mantener el secreto de todas las circunstancias de mis pacientes. En caso de existir motivos insalvables que no me permitan mantener la confidencialidad, deberé siempre exponerlos. Siempre reconoceré los límites de mis conocimientos y buscaré consejo en otros colegas cuando lo considere necesarios. Siempre reconoceré mis errores. Prometo mantenerme a mi y a mis colegas informado de los nuevos avances y hacer llegar la información necesaria a aquellas personas capacitadas para mejorar las técnicas anticuadas o perjudiciales. Prometo respetar a todos los compañeros de trabajo y compartir con ellos mis conocimientos enseñando a los demás lo que sé. Prometo utilizar mi experiencia profesional para mejorar la comunidad a la que pertenezco. Prometo tratar a todos los pacientes por igual y contribuir a la distribución justa y humana de los recursos sanitarios. Trataré de influir positivamente sobre aquellas autoridades cuya política perjudique a la salud pública. Prometo oponerme a toda política que incumpla los derechos humanos aceptados internacionalmente. Lucharé para cambiar las leyes contrarias a los intereses de los pacientes o de mi ética profesional. Mientras mantenga intacto el cumplimiento de este juramento, podré disfrutar de la vida y de la práctica de mi arte, y seré respetado por todos los hombres en todo momento.

     

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