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Salud

 

SALUD FAMILIAR

Traumas de la vida familiar y su impacto en la salud familiar. A pesar de las diferencias culturales, probablemente sea una realidad universal el que la salud familiar esté marcada por crisis y conflictos, adaptación e inadaptación. Además de las transiciones normales, las familias experimentan episodios traumáticos, muchos de ellos con efectos importantes sobre la salud.

Efectos de la paternidad inadecuada: La llegada de un niño supone un cambio importante en el seno de todas las familias. En algunas produce tensiones que si el sistema es demasiado frágil no podrá soportar. Los efectos sobre los hijos pueden oscilar desde el retraso en el desarrollo hasta el abuso físico. Es necesario comprender los problemas de relación no como consecuencia de causas únicas, sino como una falta de acoplamiento entre los padres y el niño, y como consecuencia del estrés generado por un medio ambiente difícil. Una madre capaz de adaptarse bien a un niño normal, puede llegar al abuso si el hijo en minusválido. El médico tiene que observar la interrelación entre padre e hijo, en vez de los comportamientos individuales. Los períodos prenatal y posnatal ofrecen buenas oportunidades para realizar observaciones sistemáticas de la conducta materna e infantil.

Conflicto: Algunos conflictos ocurren en todas las familias. Las formas en que el conflicto es afrontado y resuelto proporcionan un buen índice para valorar como funciona la familia. El conflicto continuado no resuelto entre marido y esposa, o entre padres e hijos, puede atentar contra la salud familiar y se puede presentar como una depresión en un adulto o un niño, como una lesión física en la esposa, como síntomas somáticos en los adultos o los niños, como problemas de conducta en el colegio o como una conducta de simulación en los adolescentes. A veces, la presentación en una agrupación de dolencias en diferentes miembros de la familia. Las lesiones en las mujeres causadas por violencia familiar son con frecuencia ocultadas o explicadas como accidentes. El médico debe estas alerta contra esa posibilidad. La discordia conyugal es una razón frecuente de depresión crónica, sobre todo en las mujeres. El estudio de la depresión y los síntomas originados por el estrés, debe incluir siempre un interrogatorio sobre las relaciones familiares. Otro aspecto del conflicto es el estrés incluido por lealtades conflictivas entre diferentes miembros de la familia. Esto se puede ver, por ejemplo, en una mujer dividida entre sus obligaciones hacia los hijos por una parte y hacia sus padres ancianos por otra, o entre las obligaciones del trabajo y las de la familia.

Divorcio: es una experiencia análoga al luto en cuanto a su capacidad para causar sufrimiento por pérdida. Se producen los mismos sentimientos de ira, amargura, culpabilidad y duda de sí mismo, sin el alivio que puede obtener el doliente al recordar la relación con el ser amado. El conflicto continuado sobre los acuerdos del divorcio o los hijos a intensificar y prolongar el dolor. Los niños son particularmente vulnerables a los efectos del divorcio. Alrededor de la tercera parte de los niños sufren profundas tensiones nerviosas en caso de divorcio y continúan estresados durante muchos años. Los niños muy pequeños (hasta los 5 años de edad) presentan una conducta del desarrollo regresiva: problemas de alimentación y aseo, enuresis, alteraciones del sueño y ansiedad por separación. En los niños en edad escolar temprana, el sufrimiento puede ser ocultado mediante la negación de las dificultades. A esa edad, sin embargo, los niños pueden albergar sentimientos fuertes de culpabilidad, al figurarse que han constituido la causa de la separación. El sufrimiento se puede expresar en forma de problemas escolares, síntomas somáticos, enuresis y pesadillas. Los niños mayores tiene reacciones de incredulidad y choque. Es posible que se vean involucrados directamente en batallas por la custodia y eso se asocia con una mala adaptación posterior. Experimentan conflictos de lealtad que quizás resuelvan mediante el rechazo total de uno de los padres. Los adolescentes hijos de padres divorciados pueden llevar una adolescencia particularmente tormentosa, y es probable que tengan un concepto de sí mismos inferior al de sus compañeros. Un médico que asiste a integrantes de una familia se puede ver involucrado de distintas formas en el proceso de divorcio y custodia. Es posible que alguna de las partes intente obtener el apoyo del médico en los conflictos conyugales, una situación particularmente difícil cuando tanto el marido como la esposa son pacientes. Por otra parte, si el médico es capaz de conservar la neutralidad, puede jugar un papel importante en la resolución del conflicto. Cuando el divorcio resulta inevitable, quizás se pida al médico que aporte su testimonio en el tribunal o confirme el abuso a los fracasos de la función paternal.

Enfermedad e incapacidad: La enfermedad y la incapacidad graves tienen efectos importantes en la vida de una familia. El efecto real varía con el tipo de enfermedad y el miembro de la familia involucrado. Un niño mental o físicamente minusválido, un adolescente con paraplejía, diabetes o esquizofrenia, una madre con esclerosis múltiple, un padre con cáncer o alcoholismo. El factor común en todas estas situaciones es la necesidad de que los otros miembros de la familia se adapten al cambio de situación y adopten nuevos papeles. Con esos cambios adaptativos aparecen nuevos riesgos para otros miembros de la familia, lo que puede afectar a su vez al familiar enfermo o incapacitado. El daño causado por esos cambios se puede potencialmente prevenir si es posible ayudar a que los miembros de la familia adquieran una visión lo suficientemente amplia como para evitar los riesgos. A veces se pone tanta atención en un niño o adolescente minusválido, que se olvidan las necesidades del cónyuge o los hermanos. El esfuerzo que supone el cuidar a una persona enferma puede pasar inadvertido tanto para el médico como para los demás miembros de la familia si concretan su atención en el miembro enfermo. La adaptación de una familia a un miembro enfermo puede convertirse en un problema si se consigue finalmente la rehabilitación. Los cónyuges de alcohólicos quizás estén tan acostumbrados a su papel adaptativo, que les resulte difícil ceder el control si el paciente se recupera. Esto puede llevar incluso a facilitar el consumo de alcohol. Los padres de un niño minusválido pueden ser tan protectores que nieguen al pequeño la oportunidad de llegar a ser independiente. El papel de enfermo de un miembro adulto puede ser reforzado con tanta intensidad por la familia que se haga imposible la rehabilitación .

Duelo: La pérdida de una ser amado es el mayor trauma emocional que puede experimentar una persona. Como hemos visto, la pérdida tiene consecuencias importantes sobre la mente y el cuerpo, y la persona doliente se muestra especialmente vulnerable a la enfermedad física y al trastorno mental. Por muy bien preparado que esté el individuo, el efecto es desolador, de aislamiento y sensación de vacío. Cuando un individuo enferma durante el período de duelo el médico debe recordarle su vulnerabilidad y animarse a que exprese sus sentimientos.

Pobreza: Incluso en los países más avanzados, la población pobre tiene tasa más elevadas de enfermedad y muerte. Las áreas pobres del país tienen también los peores servicios sanitarios. Aunque se eliminen las barreras económicas, existen otras barreras invisibles entre la pobreza y los servicios de salud: dificultades en el transporte, tiempos de espera largos en las clínicas, falta de conocimiento acerca de los servicios, problemas de comunicación y el peso global de los problemas que tiene que soportar una familia, entre los que la enfermedad es sólo uno más. En los países más atrasados, la pobreza es una causa importante de la mala salud sobre todo por la desnutrición, el hacinamiento, la contaminación del agua y la poca educación higiénica. Algunos de esos problemas pueden ser tan básicos, que la tarea más importante del médico será la de trabajar con la comunidad para elevar el nivel de sanidad pública. Una educación a las madres sobre nutrición y manejo de la diarrea infantil, por ejemplo, puede mejorara la salud de los niños y reducir la mortalidad infantil.

Desarraigo: La emigración en sus diversas formas es una de las experiencias más traumáticas que puede afectar a una familia. El trauma varia con el tipo de emigración, desde el movimiento forzado de refugiados hasta la trayectoria de una familia en su ascenso por la escala social. El trauma varía también con el cambio cultural y de idioma que conlleva un desplazamiento de esta naturaleza. La emigración afecta de manera distinta a los diferentes miembros de una familia. Para una persona ambiciosa, el desplazamiento puede ser un reto, mientras que para el cónyuge quizás suponga una experiencia enloquecedora. Los niños más pequeños quizás no se afecten, pero los mayores sufren por la pérdida de amistades y el cambio de colegio. La emigración se asocia con un aumento en la tasa de enfermedad y una mayor utilización de los servicios sanitarios.

Desempleo: La pérdida del trabajo, con las pérdidas de ingresos, autorrespeto y situación social que esto conlleva, es traumática tanto para el individuo como para la familia. Cuando la pérdida de trabajo se asocia con la quiebra de un negocio, el efecto es aún mayor. Existen evidencias de que el desempleo se asocia con tasas más altas de enfermedad y de mortalidad .

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