VIRUS DEL SIDA
Introducción: HIV es la abreviatura usada para “virus humano de inmunodeficiencia". La contestación a la pregunta: ¿Qué es el Sida?, es la siguiente:
El virus del Sida es el agente etiológico que causa la enfermedad conocida como SIDA “Sindrome de inmunodeficiencia adquirida), una patología de pronóstico grave, ya que su objetivo es destruir el sistema inmunológico del cuerpo. En condiciones normales, este sistema produce células de la sangre (linfocitos T) que producen anticuerpos que a su vez atacan a virus y bacterias. En el caso del Sida, luego de unos meses o años de evolución, el virus del Sida comienza a destruir a los linfocitos T. La disminución de estas células provoca una incapacidad del sistema inmunológico en la defensa de enfermedades infecciosas y tumores. Varias enfermedades llamadas “oportunistas” aprovechan el déficit en las defensas orgánicas para instalarse y evolucionar en el organismo. En personas que no están infectadas con el virus del HIV, las enfermedades oportunistas pueden ser neutralizadas por las defensas orgánicas, pero en los casos de portadores del Sida, estas infecciones evolucionan a formas graves que pueden ocasionar la muerte.
Formas de contagio: La transmisión del virus del Sida, se realiza por contacto de una persona sana con los fluidos orgánicos de la persona infectada, en los que se halla incluido, ya sea por medio el fluido genital (contacto sexual) o por medio de la vía sanguínea (elementos corto-punzantes, transfusiones, tatuajes, entre otros). Las personas más expuestas al contagio de esta enfermedad son los que no usan protección en los contactos sexuales, los que comparten agujas de aplicación intravenosa, los que nacieron de madres infectadas por HIV y los que recibieron transfusiones de sangre alguna vez. A continuación mencionaremos los grupos que tienen un alto riesgo de infección por HIV y posiblemente desarrollar el Sida:
Hombres homosexuales activos
Hombres bisexuales y sus parejas
Drogadictos intravenosas y sus parejas
Personas que recibieron tatuajes o aplicación de piercing
Heterosexuales con más de un compañero sexual
Personas que han sido transfundidas, especialmente durante una emergencia médica.
Personas que tuvieron contacto sexual con parejas infectadas con HIV
Hijos nacidos de madres portadoras de HIV
Cuadro clínico: Puede ocurrir que la enfermedad no se manifieste en su inicio (evolución asintomática) y luego de unos meses u años, tiempo necesario para debilitar el sistema inmunológico, comienzan a aparecer los siguientes síntomas:
Fiebre: que puede prolongarse hasta un mes, sin que exista otro síntoma acompañante.
Períodos prolongados de escalofríos y sudoración
Fatiga crónica que permanece en el tiempo
Pérdida del apetito, especialmente pérdida de más del 10% del peso corporal, sin existir otra patología acompañante.
Dolores crónicos en los músculos y articulaciones sin razón que lo justifique
Dolor de garganta persistente, sin patología acompañante.
Aparición de adenopatías (ganglios inflamados)
Diarrea, que puede prolongarse más de 30 días, sin patología que se relacione con ella.
Infecciones recidivantes, en la mucosa bucal y vaginal, resistentes el tratamiento.
Herpes que se prolonga más de un mes.
Enfermedades Oportunistas: Las más frecuentes son Sarcoma, Neumonía por N. Carini, Tuberculosis, Meningitis y Herpes Genital.
Diagnóstico: El test de Elisa es el primer estudio que se efectúa para verificar si una persona está infectada con el virus del Sida. En caso de ser positivo, se confirma con otro estudio de sangre más específico, llamado Western Blot. Una vez confirmado los resultados de los exámenes, hay que efectuar un examen clínico, donde se incluya una anamnesis exhaustiva sobre antecedentes, hábitos y costumbres, evaluación de signos y síntomas, en caso que éstos existan. El médico que examina a un paciente con HIV, deberá indagar sobre hábitos sexuales, tipo de comportamiento, como el uso compartido de drogas inyectables, haber recibido transfusiones sanguíneas o antecedente de haber padecido enfermedades de transmisión sexual. Los resultados del examen físico y de laboratorio se utilizan como línea de partida desde la cual se desarrollará la enfermedad. El paciente tiene que ser informado sobre los riesgos de contraer enfermedades oportunistas, tales como la Tuberculosis, la Hepatitis B y Sífilis, entre otras. En caso de las mujeres, deben seguir realizando los controles ginecológicos periódicos y el Papanicolau y la Colposcopía.
|